martes, 27 de agosto de 2013

1. Hoy me acordé del Principito, más bien, me imaginé qué se siente estar sentado en un volcán sin el amor de su rosa.
2. Sabes qué se siente. Primero se siente horrible, pero luego hay un gran dolor y luego un vacío que abarca todo el corazón. Así se siente. Mi rosa ayer me dijo que no me quiere y que se prometió a sí mismo no volver a sentir porque ya hubo una "Única" que le coronó con un dolor para toda su vida.
3. Yo ya lloré casi toda la noche mientras bajaba un antivirus para matar a un troyano de mi laptop. Hoy el día está gris, literalmente, llueve y hace frío. Escenario tan simbólico de lo que se cocina aquí arriba del volcán. También lloré un poco más por la mañana y es que me quedé dormida y nunca pude matar al troyano y luego pues dormí y soñé algo más simbólico.
4.Estaba en un mercado, de esos donde hay venta de quesos, pasteles, frutas, verduras, mariscos, embutidos y hay quien cocina comida para sentarse y comer. Bien limpios y cuidados, recuerdo haber visto uno en Calgary, pero con más aire mediterráneo, por lo colorido y la gente. Soñé a mi rosa en un puesto de legumbres, lo miré porque era inevitable no sentir ese impulso de verle, pero como no suelo perseguir a la gente que decide irse, seguí mi camino y compré una pasta con pepperoni, a la cual le hacía falta para mi gusto una almeja grande que pudiera alivianar mi dolor. Busqué entre quesos y su demostración, deliciosos cuando llegaron a mi boca. Llegué al puesto de mariscos y ahí estaban cuatro almejas gigantes, hermosas con su concha brillante, que no alcancé a comprar entre me distraía en los quesos, pastelillos y otras curiosidades. Cuando llegué al puesto de mariscos nuevamente, ya no estaban las 4 hermosas almejas gigantes en el mostrador. Pregunté si tenían almejas para llevar, había sólo dos, pero sin concha, había una grande, blanca, hermosa y carnosa. Otra estaba amarillenta, pequeña y parecía un poco seca. sin vigor. Compré la almeja grande sana y carnosa, expuesta con toda su carne ante mis ojos.
5. Aquí arriba del volcán se pueden ver dos cosas, que la soledad no apena tanto, que los dolores se sumen muy abajo de la tierra, hasta lo más profundo del estómago del volcán y que aún, a pesar de todo, como una almeja expuesta sin su concha, ha una llama dentro, que saldrá cuando una rosa realmente me aprecie, cuide, respete, proteja y ame.
6. Yo por mi parte como el Principito, no pierdo la verdadera ilusión de mi corazón. La de seguir amando como siempre a pesar de las cicatrices y los callos.
7. Sigo bajando luchando contra el troyano y aún no desinfectamos la máquina, espero pronto pueda hacer uso nuevamente de ella, ya que ahí están todos mis escritos.

2 comentarios:

  1. una madrugada m+as

    http://maldicionpoeta.blogspot.com/2013/08/aja-jeje-jeje.html

    No sé por qué, pero creo que te gustará este poema tanto como a mí.

    Por favor, date el tiempo de apreciar la obra y compartir lo que te deja.

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  2. Gracias por compartir, me seguiré dando una vuelta a la maldición del poeta. ¡Saludotes!

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