De lo que las
chicas hacen
Músculo
(borrador)
Isadora
Montelongo

Corina puso la toalla
sobre el mango de la bicicleta, respiró profundo, hinchando su torso de
resignación. Subió al asiento y acomodó su trasero como una noche antes en la
cama de su habitación. Marcos no estaba ahí con la pelvis acolchonada e inmóvil
como en el asiento de la bicicleta, no le pedía pedalear para avanzar. Él sólo
se recuesta y deja que Corina haga de todo, de manera lenta y luego rápida, con
dulzura y desasosiego, y al final él solamente respira y deja salir todo lo que
tiene dentro del vientre depositando el contenido blanco y caliente dentro de
su entrepierna. Corina siempre quiere imaginarse que está sobre la bicicleta y pedalear
rápido sobre el vientre de Marcos para que termine y ella pueda bajar de su
cuerpo cada noche, cuando se trepa sobre él.
El asiento de la bicicleta
le queda un poco incómodo, lo mueve de una lado hacia otro hasta que puede
sentarse cómodamente. Pedalea, quiere salir del empotrado y lanzarse desde el
segundo piso del gimnasio hasta el estacionamiento, correr a toda la velocidad
la bicicleta y dejar escapar algunas lágrimas con el roce del viento en su
cara. Marcos quedará lejos entre más pedaleé y su vulva golpeará el asiento una
y otra vez, sintiendo que la cubierta negra de plástico le acaricia mejor que
cuando Marcos lo hace. Corina ya no quiere treparse sobre Marcos y dejar que
los músculos de su corazón dejen de agitarse. Corina sólo quiere subir sobre la
bicicleta del gimnasio endurecer sus piernas para andar más aprisa sobre la
bicicleta y fortalecer los músculos de su corazón, cada que ella se imagina que
es libre en los momentos que va al gym y pedalea sin sentir la presencia de
Marcos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario