domingo, 11 de noviembre de 2012


De lo que las chicas hacen
Músculo
(borrador)
Isadora Montelongo

Cinco bicicletas y una mujer
Corina puso la toalla sobre el mango de la bicicleta, respiró profundo, hinchando su torso de resignación. Subió al asiento y acomodó su trasero como una noche antes en la cama de su habitación. Marcos no estaba ahí con la pelvis acolchonada e inmóvil como en el asiento de la bicicleta, no le pedía pedalear para avanzar. Él sólo se recuesta y deja que Corina haga de todo, de manera lenta y luego rápida, con dulzura y desasosiego, y al final él solamente respira y deja salir todo lo que tiene dentro del vientre depositando el contenido blanco y caliente dentro de su entrepierna. Corina siempre quiere imaginarse que está sobre la bicicleta y pedalear rápido sobre el vientre de Marcos para que termine y ella pueda bajar de su cuerpo cada noche, cuando se trepa sobre él.
El asiento de la bicicleta le queda un poco incómodo, lo mueve de una lado hacia otro hasta que puede sentarse cómodamente. Pedalea, quiere salir del empotrado y lanzarse desde el segundo piso del gimnasio hasta el estacionamiento, correr a toda la velocidad la bicicleta y dejar escapar algunas lágrimas con el roce del viento en su cara. Marcos quedará lejos entre más pedaleé y su vulva golpeará el asiento una y otra vez, sintiendo que la cubierta negra de plástico le acaricia mejor que cuando Marcos lo hace. Corina ya no quiere treparse sobre Marcos y dejar que los músculos de su corazón dejen de agitarse. Corina sólo quiere subir sobre la bicicleta del gimnasio endurecer sus piernas para andar más aprisa sobre la bicicleta y fortalecer los músculos de su corazón, cada que ella se imagina que es libre en los momentos que va al gym y pedalea sin sentir la presencia de Marcos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario