domingo, 9 de septiembre de 2012

1. Hace un par de días leí a Clarice Lispector, una escritora nacida en algún diciembre como yo. Me sentí identificada. Escribía relatos, retazos de su vida en documentos hasta de un párrafo. Yo también escribo así, como si mi vida fueran escasas líneas: No tengo mucho.
2. Estoy viva y en muchos aprietos. Debo confesar que no he tenido cabeza para escribir, han sido como hechos que van encadenados unos a otros que me recuerdan que hay que tirar del esfuerzo y colgarse en la esperanza de que tal vez un día, escriba, y sólo eso, escriba.
3. Abrumar es un verbo frecuente en el insomnio.
4. Me he mantenido apática ante mi nueva novela, la trato como si ella fuera el muerto que debo desenterrar de la grava después de haber sido abandonada en algún terreno a las afueras de la ciudad. Hoy vine lejos, fuera de Monterrey para decidirme a sacarla de mi cabeza y pasarla a darle las manos, con todos los dedos que le tocarán la melodía de las teclas. (Esperanza-constancia)
5. Algo pasa. Y es Cecilia, mi nuevo personaje, ella está aquí: Libre.
6. Lispector dice: "...Sólo puedo escribir si estoy libre, y libre de censura, sino sucumbo."
7. Yo tengo miedo de hacerlo, de encontrarme y caer al fondo, pero sé, que no son mis personajes quienes tienen que salir de la grava, sino yo.
8. Deseenme suerte. Hoy empiezo novela y desentierro muertos.

1 comentario:

  1. suerte! comarita! saludos desde la central de abasstos. que desde entre cebollas e encontrado mil y una historia.. es solo que les hace falta voz .. el que comercia.. muchas veces se deslinda de lo autentico y toma vida camaleonica. .. yo trato de no.

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