domingo, 2 de septiembre de 2012


La guerra de los mundos y yo en el 2012
Isadora Montelongo

El hombre sólo tiene dos opciones: morir o sobrevivir.  Eso me dijeron cuando anunciaron el fin del mundo en el 2012. Tal vez, por eso me puse a leer “La guerra de los mundos” de H. G. Wells, que posee una narrativa que transporta a la perdida de la razón,  al hambre, al miedo, a la vulnerabilidad y a la insignificancia del ser humano ante la invasión marciana que va a su paso destruyendo Inglaterra, dejando tras de sí un color de muerte y sangre.  H. G. Wells inserta con sus descripciones al lector en el peregrinaje por sobrevivir de los ingleses, todo esto contado por dos voces: el protagonista  y su hermano. El autor se aferra a la condición humana que traspasa lo inhumano, encarando al hombre ante la terrible verdad: “no estamos solos”; sin embargo hay esperanzas para la raza humana ante la evidente destrucción, porque el ser humano no en balde  con un billón de muertes, a causa del rayo calórico que despiden los trípodes de los marcianos, al final, se ha ganado el premio de estar sobre la Tierra. ¿Tal vez, es eso lo que le pase al hombre en este año? ¿Tal vez sólo es un acto natural de las cosas? ¿El ser humano mata hoy  a todo lo que conoce en su planeta y mañana será asesinado? Me pregunto, al esperar el 21 de diciembre de este año, pero aún así. La  lucha por sobrevivir en un mundo que ha cambiado de pastos verdes a rojizos por la plaga marciana, un aire limpio que se ha vuelto  negruzco por el veneno marciano, nos hace asombrarnos de la capacidad de resistencia que el ser humano tiene, que si bien ante la presencia marciana no podría ser sobre la tierra, sí debajo de ella, como dice el último personaje que el narrador encuentra oculto en una vieja casona en Londres. No hace que quede la duda que el hombre, en esta novela, es la expresión de la sobrevivencia ante cualquier escenario, pero no con ese orgullo victorioso norteamericano hollywoodense  al que las nuevas generaciones estamos acostumbradas a ver por televisión, sino al que con la peor facha (la de un bicho rastrero convulsionado y con su última vida) acalora su triunfo: vivir, atar la vida como lo más preciado por medio del instinto.
La guerra de los mundos es una novela con mecha, que sólo necesita ser leída para que estalle como un rayo  calórico directo a la carne humana, a su frágil condición, pero a la más maldita, la que sobrevive bajo cualquier especie dentro, o bien, fuera del planeta. ¿Quién es la plaga? Tal vez, lo sepamos después del fin del mundo (2012).
 Wells, H. G. La guerra de los mundos. (1999) Ed. Milenium; México; D.F. 

1 comentario:

  1. Wow! Me encanta tu comentario sobre esta novela, no leída aún por mí, agregas más y más libros a mi lista. Gracias por la reseña, me parece maravillosa!

    Greg.

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