La
guerra de los mundos y yo en el 2012
Isadora Montelongo
El hombre sólo tiene dos opciones: morir o
sobrevivir. Eso me dijeron cuando
anunciaron el fin del mundo en el 2012. Tal vez, por eso me puse a leer “La
guerra de los mundos” de H. G. Wells, que posee una narrativa que transporta a
la perdida de la razón, al hambre, al
miedo, a la vulnerabilidad y a la insignificancia del ser humano ante la
invasión marciana que va a su paso destruyendo Inglaterra, dejando tras de sí
un color de muerte y sangre. H. G. Wells
inserta con sus descripciones al lector en el peregrinaje por sobrevivir de los
ingleses, todo esto contado por dos voces: el protagonista y su hermano. El autor se aferra a la
condición humana que traspasa lo inhumano, encarando al hombre ante la terrible
verdad: “no estamos solos”; sin embargo hay esperanzas para la raza humana ante
la evidente destrucción, porque el ser humano no en balde con un billón de muertes, a causa del rayo
calórico que despiden los trípodes de los marcianos, al final, se ha ganado el premio
de estar sobre la Tierra. ¿Tal vez, es
eso lo que le pase al hombre en este año? ¿Tal vez sólo es un acto natural de
las cosas? ¿El ser humano mata hoy a
todo lo que conoce en su planeta y mañana será asesinado? Me pregunto, al
esperar el 21 de diciembre de este año, pero aún así. La lucha por sobrevivir en un mundo que ha
cambiado de pastos verdes a rojizos por la plaga marciana, un aire limpio que
se ha vuelto negruzco por el veneno
marciano, nos hace asombrarnos de la capacidad de resistencia que el ser humano
tiene, que si bien ante la presencia marciana no podría ser sobre la tierra, sí
debajo de ella, como dice el último personaje que el narrador encuentra oculto
en una vieja casona en Londres. No hace que quede la duda que el hombre, en
esta novela, es la expresión de la sobrevivencia ante cualquier escenario, pero
no con ese orgullo victorioso norteamericano hollywoodense al que las
nuevas generaciones estamos acostumbradas a ver por televisión, sino al que con
la peor facha (la de un bicho rastrero convulsionado y con su última vida)
acalora su triunfo: vivir, atar la vida como lo más preciado por medio del
instinto.
La guerra de los
mundos es una novela con mecha, que sólo necesita ser leída para que estalle
como un rayo calórico directo a la carne
humana, a su frágil condición, pero a la más maldita, la que sobrevive bajo
cualquier especie dentro, o bien, fuera del planeta. ¿Quién es la plaga? Tal vez, lo sepamos después del fin del mundo
(2012).
Wells, H. G. La guerra de los mundos. (1999) Ed. Milenium; México; D.F.

Wow! Me encanta tu comentario sobre esta novela, no leída aún por mí, agregas más y más libros a mi lista. Gracias por la reseña, me parece maravillosa!
ResponderEliminarGreg.