domingo, 26 de mayo de 2013



1. Esta vez no fue el amor que se alejó de mí. Yo me disolví fuera de su sitio.
2. El problema es la anécdota, ni si quiera los personajes. Me falta estructura, lenguaje, tiempo, pasión. La anécdota siempre es la misma. Se ama y se hace egoísmo.
3. Sé lo que quiero y no me interesa preocuparme por el amor. No pienso más en él.

sábado, 25 de mayo de 2013

1. Me despido antes de intentarlo todo.
2. Me despido porque no quiero caminar en el círculo, en ese mismo círculo que ya una vez tuve entre los pies y me consumió hasta lo más alto de la garganta.
3. Estoy bien sin entrar ahí. Me da pena dejarte, duele, pero es mejor así.
4. Yo te lo dije, siempre me arrepiento. El arrepentimiento para mí es una tonada clásica.

viernes, 24 de mayo de 2013



1. La tarde se humea dentro de una taza con café. Pienso en ti. Tu sonrisa se asoma y me delinea los labios. Tengo espuma en el horizonte que retiras con el dedo de tu mano. Y sigo pensando en ti, aquí conmigo.

jueves, 23 de mayo de 2013

1. Hace tiempo no sentía nacer este cariño como un grillo que sale de noche y criquea sus patas. Tengo cariño por una persona especial.
2. El corazón se me llena de miel, pero controlar el motor es básico para que no se rompa en el primer arrancón.
3. Aunque sé que el infortunio de la decepción es algo que siempre cruza la cuerda.
4. Por lo pronto es lindo tener el suelo suave y los pies duros.

miércoles, 22 de mayo de 2013

1. Tengo puras ideas huecas y ni un sombrero que las cubra del sol. Total, para eso es la vida, para cagarla sin arrepentimientos.
2. Estoy hasta la madre del calor del astro rey. Yo no soy Kepler para admirarlo.
3. He comenzado a vivir, no alocadamente como antes, pero sí he comenzado a vivir.
4. Me ha pasado algo. He desarrollado un miedo por los niños, tal vez, es algo proporcional a los años que he dado clase en una escuela primaria. Ahora sé que la bondad humana tiene sus límites y acaba en cada cabeza de tres años.

De la serie Qué hueva me da el jale
Un accidente para escapar
(borrador)
por Isadora Montelongo


Todos en mi trabajo me cagan. No porque haya un tesoro debajo de sus almohadas, sino porque son personas que han olvidado ser.
La franquicia del pensamiento propio y la personalidad auténtica han perdido socios. Estamos ante una sociedad que se pudre en su propio charco.
Fue como aquel día que me encontré resguardándome de la lluvia en el automóvil. Tuve la misma reacción antes de llegar a las puertas del estacionamiento, pararme, dar reversa y salir huyendo de ahí sin entrar al edificio. Quería recorrer la ciudad con el cabello al viento, los lentes oscuros manchados por  la lluvia y la idea lejana de las caras insoportables y amargadas de mis compañeros de trabajo.
La idea surge como un tornado en el estómago. Doy reversa y me quito la corbata, las ganas de llegar a donde sea con la última gota de gasolina se esparce por las avenidas.
Acelero como la primera vez que di un beso después de un masaje en los pies por una chica guapa del colegio, a quien mordí en cada parte del cuerpo.
Siento el volante y las ganas de darle batalla a la lluvia, primero 60 kilómetros y las gotas se parten en el parabrisas, luego 80 kilómetros y el viento galopa sin contemplación sobre el techo del auto y luego 120 km y paro en seco sobre las ruedas de un tráiler frente a mí.
El cofre del auto se hunde y los pedazos de los faroles quedan destrozados como la imaginación de los compañeros de trabajo, el auto puede andar a toda velocidad tocando el pavimento con las llantas libres y resbaladizas hasta que una masa de fierro con ruedas que se supone que va en la misma dirección se lo impida.
La vida es como andar  a toda velocidad sobre una avenida mojada, puede ocurrir que un tráiler se atraviese y te impida el paso o puede ser que no haya nada en el camino que te impida vivir bien.
El jefe me llama y me dice que me han visto dar reversa en el estacionamiento. Yo sólo le digo que voy rumbo al trabajo, pero que necesitará tener un gran seguro para cubrir los daños de mi convalecencia laboral por el choque a menos de 100 metros de ahí. Tengo en cuello lesionado y una costilla adolorida, pero nada grave.
Todos en mi trabajo me cagan, pero yo les cago más a ellos porque el tesoro que tengo es arriesgar lo que no he olvidado ser. El que mejor lleva el volante a casa.
Ahora tengo 15 días de incapacidad que me he pagado con un masaje de rehabilitación directamente desde la playa, sin una llamada de trabajo.

martes, 14 de mayo de 2013

1. Una de las cosas que más me asustan es morir por el cuello, el diablo y regresar la mirada al pasado. Sin embargo, a veces voltear al pasado no es tan malo, muchas de las veces se mira a gente que se quiso mucho, o se estima. yo estimo a los amigos que por razones que no se logran entender, hubo separación.
2. Las cosas nunca son como antes, esa es la magia del tiempo. Es como una bebida de kool aid, pinta mucho en el momento, pero cuando pasa el tiempo, el color se cae.
3. Bueno, a veces hay flow y el universo hace lo suyo para apoyar la energía a tu favor, otras, no hay flow.
4. La vibra positiva, es la intención de mirarse a uno mismo como se mira al prójimo. La vida es chida. Estoy contenta. Ya todos los círculos terminaron por cerrarse.
5. Vámonos. Estámos listos.